Actuando consciente.

No podemos engañarnos a nosotros mismos, y mucho menos pretender engañar a Dios. A veces creemos que ciertas actitudes o decisiones están bien, pero en lo profundo de nuestro corazón sabemos que no lo son. Sin embargo, preferimos evadir esa verdad, evitar pensarla o confrontarla, como si ignorarla pudiera cambiarla. Esta evasión nos lleva a vivir una realidad que, si no se corrige, puede volverse lamentable, y quizás cuando queramos actuar, ya sea demasiado tarde. 

Isaías 29:13
Dice, pues, el Señor: Porque este pueblo se acerca a mí con su boca, y con sus labios me honra, pero su corazón está lejos de mí, y su temor de mí no es más que un mandamiento de hombres que les ha sido enseñado;


El pueblo de Israel refleja esa humanidad que nos identifica: una humanidad propensa al descuido espiritual, al olvido de lo esencial, a repetir palabras sin sentirlas, a actuar por costumbre y no por convicción.
Para evitar caer en esa rutina vacía, es necesario tomar decisiones conscientes acá te dejo unos consejos que pueden ayudarnos a no caer en eso:
1-Ser sinceros con Dios, reconocer lo que está mal y pedirle ayuda.
2-Romper con las rutinas que nos adormecen.
3-Buscar el consejo y acompañamiento de personas espirituales.
4-Escuchar testimonios y predicaciones que hablen a nuestra situación.
5-Sobre todo, leer la Biblia con dedicación y perseverar en la oración. Solo así podremos vivir una fe auténtica, que transforme nuestra vida desde el corazón.


Ps. Melvin Poncio

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