¿Actuar o no actuar?
Proverbios 10:4
Reina-Valera 1960
La mano negligente empobrece; Mas la mano de los diligentes enriquece.
Muchas cosas no se cumplen, no porque Dios no quiera, sino por nuestra negligencia. Dios desea que pongamos todo en sus manos y que Él nos dirija. Sin embargo, no se trata solo de pedir y esperar; hay situaciones en las que debemos movernos con diligencia para que se hagan realidad. También existen cosas que no dependerán de nosotros, y por más que nos esforcemos, no podremos alcanzarlas: esas solo dependen de Dios. Pero Él insiste en que seamos diligentes, una diligencia guiada por Su dirección, no simplemente por hacer, decir o aparentar que ya hemos pedido. Incluso podemos caer en el error de decir que lo hicimos “en el nombre de Dios”, sin haber mantenido una petición constante y sincera. Te invito a que pidamos a Dios dirección y que nos movamos con diligencia, no con negligencia. Porque la negligencia no solo consiste en quedarse sin hacer nada, sino también en actuar en un momento inoportuno.
Ps. Melvin Poncio
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