Con dirección

Cada día tomamos miles de decisiones. Algunas son automáticas, fruto de la rutina; otras son conscientes, más complejas y significativas. Estudios estiman que un ser humano toma alrededor de 35,000 decisiones diarias. ¿Puedes imaginarlo? ¡Qué número tan impresionante! Sin embargo, muchas de esas decisiones se toman sin dirección, sin propósito… sin Dios.

2 Crónicas 1:10-12
10 Dame ahora sabiduría y ciencia, para presentarme delante de este pueblo; porque ¿quién podrá gobernar a este tu pueblo tan grande? 11 Y dijo Dios a Salomón: Por cuanto hubo esto en tu corazón, y no pediste riquezas, bienes o gloria, ni la vida de los que te quieren mal, ni pediste muchos días, sino que has pedido para ti sabiduría y ciencia para gobernar a mi pueblo, sobre el cual te he puesto por rey.


Cuando enfrentamos el fracaso, la frustración o volvemos a tropezar con los mismos errores, algo dentro de nosotros reconoce que no estamos bien. Es en ese momento de quiebre donde muchos reaccionan y deciden cambiar. Pero hay quienes, incluso en medio del caos, buscan soluciones humanas, alternativas que parecen prometedoras… pero sin incluir a Dios.
Dios debe ser el centro de nuestra vida. Solo Él puede guiarnos, sostenernos y protegernos en cada paso que damos y en cada decisión que tomamos. Esto no significa que seremos inmunes al dolor o a las pruebas. Pero cuando le pedimos sabiduría, Él nos da paz en medio de la tormenta, y entendimiento para atravesar las crisis que Él permite con propósito.
A veces pedimos cosas —y no está mal hacerlo— por necesidad o deseo. Pero qué vital es pedir sabiduría, esa que viene de lo alto, no la que se basa en experiencia, lógica o conocimiento humano. La sabiduría de Dios nos orienta hacia lo eterno, nos fortalece en los desafíos más difíciles, y nos enseña a vivir conforme a Su voluntad.
Salomón, uno de los grandes personajes bíblicos, pidió a Dios sabiduría por encima de riquezas o poder. Y Dios se la concedió, porque reconoció su corazón humilde y su deseo de gobernar con justicia.
Hoy te invito a que hagas lo mismo: pide sabiduría a Dios. Que sea parte de tus oraciones diarias. Que en esas 35,000 decisiones que tomas cada día, Dios esté presente, guiándote con Su luz, Su verdad y Su amor.

Ps. Melvin Poncio
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