Confusion

Las confusiones, los pensamientos que buscan sembrar duda, desánimo, desviación o pecado… son armas que el enemigo usa para debilitarnos y apartarnos del propósito. Cuando nos sentimos abrumados por estas luchas internas, hay una palabra que nos sostiene: confianza.
El Salmo 31 es un poderoso recordatorio de quién es nuestro verdadero refugio. Este pasaje declara con firmeza en quién dependemos y cómo, al creerlo de corazón y confesarlo con fe, recibimos fortaleza para vencer cada intento de desánimo, cada dificultad que quiera derribarnos.
No estamos solos. Aun en medio del caos mental, Dios permanece como nuestra roca y nuestro protector.

Salmos 31
En ti, oh Jehová, he confiado; no sea yo confundido jamás; Líbrame en tu justicia. Inclina a mí tu oído, líbrame pronto; Sé tú mi roca fuerte, y fortaleza para salvarme. Porque tú eres mi roca y mi castillo; Por tu nombre me guiarás y me encaminarás. Sácame de la red que han escondido para mí, Pues tú eres mi refugio. En tu mano encomiendo mi espíritu; Tú me has redimido, oh Jehová, Dios de verdad.


Oramos unos segundos:
Señor Jesús, reconozco que mis luchas son fuertes; no puedo solo. Necesito de ti para que me ayudes a vencerlas; tú eres mi roca, tú eres mi refugio. Ayúdame a depender de ti y que tenga la plena confianza en el Dios que tengo; permite rendir todo de mí para que tú obres en mi vida. Te lo pido en el nombre de Jesús. Amén.

Ps. Melvin Poncio
Abrir chat
Hola 👋
¿En qué podemos ayudarte?