
Cuidado con los consejos.
Ten cuidado con tus amistades. No todos con quienes compartimos tienen buenas intenciones; el enemigo busca, de maneras sutiles o directas, tentarnos a cometer actos que nos alejen de Dios y puedan dañarnos. No se trata solo de pecados grandes, también de las pequeñas acciones: porque pecado es pecado, ya sea grande o pequeño. Dios nos invita a estar alerta y a discernir las verdaderas intenciones de quienes nos rodean, especialmente cuando nos ofrecen consejos que podrían desviarnos del camino correcto.
Existen amistades sinceras, incluso amistades que parecen hermanos, pero no todos actúan con nobleza de una amista verdadera. La historia de un consejo mal dado y sus tristes consecuencias nos recuerda la importancia de ser sabios y cuidadosos en quién confiamos y cómo actuamos.
2 Samuel 13:3-5
Sin embargo, Amnón tenía un amigo muy astuto que se llamaba Jonadab, hijo de Simá y sobrino de David. Jonadab preguntó a Amnón: —¿Cómo es que tú, todo un príncipe, te ves cada día peor? —¿Por qué no me cuentas lo que te pasa? —Es que estoy muy enamorado de Tamar, la hermana de mi medio hermano Absalón —respondió Amnón. Jonadab sugirió: —Acuéstate y finge que estás enfermo. Cuando tu padre vaya a verte, dile: “Por favor, que venga mi hermana Tamar a darme de comer. Quisiera verla preparar la comida aquí mismo, y que ella me la sirva”.
Ps. Melvin Poncio
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