Descanso

Qué reconfortante es experimentar un verdadero descanso, ese en el que el cuerpo y el alma realmente se reponen. No es el descanso que, irónicamente, termina dejándonos más agotados, sino aquel que nos renueva por completo. Jesús nos invita precisamente a ese tipo de descanso: uno que no depende solo del sueño físico, sino de entregarle nuestras cargas, penas y aflicciones. Este descanso es constante, accesible, y es parte del diseño de Dios para nuestra vida. Pero no se trata simplemente de dejarle nuestros problemas y desentendernos. Es un acto de confianza continua: entregarle lo que nos pesa y mantener viva nuestra relación con Él. Perseveramos en medio de las dificultades, sostenidos por su presencia, sabiendo que no caminamos solos.

Mateo 11:28-30
28 Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar. 29 Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas; 30 porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga.


Te invito a que podamos descansar en Jesús, para que esas fuerzas vengan siempre de parte de Él, y seguir avanzando venga lo que venga.

Ps. Melvin Poncio
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