
Él tiene el control.
1 Pedro 5:6-8
6 Humillaos, pues, bajo la poderosa mano de Dios, para que él os exalte cuando fuere tiempo; 7 echando toda vuestra ansiedad sobre él, porque él tiene cuidado de vosotros. 8 Sed sobrios, y velad; porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar.
La humillación es una virtud que debe marcar nuestra identidad como hijos de Dios. No se trata de una actitud débil, sino de una fortaleza espiritual que nos protege del orgullo, la altivez y la indiferencia hacia los demás. Cuando nos rendimos sinceramente ante Dios, entregándole nuestro corazón, Él toma nuestras cargas y nos da descanso. Él conoce nuestra condición, y en su tiempo perfecto, se glorificará en nuestra vida. A veces, lo que no sucede como esperamos es parte de su proceso para hacernos más fuertes, enseñarnos a depender de Él y llevarnos a una transformación más profunda.
Recordemos siempre que Dios es soberano y justo. Lo que Él ha determinado para nuestro futuro llegará en el momento preciso. Por eso, no permitamos que las circunstancias nos derroten. Acerquémonos con confianza al trono de la gracia, para que cuando el enemigo intente debilitarnos, nos encuentre firmes y fortalecidos en el Señor, preparados para vencer en su poder.
Ps. Melvin Poncio
Descubre más publicaciones