El verdadero dolor.

Todos hemos experimentado distintos dolores físicos en diversas circunstancias. Algunos son tan intensos que sentimos que nos falta la vida. Pero imagina el dolor que Jesús soportó por nuestros pecados: nuestro amado Dios cargó con toda enfermedad y llevó sobre sí el peso del pecado del mundo, todo por amor a nosotros.

Isaías 53:5
Reina-Valera 1960
5 Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados.

Isaías 53:5
Dios Habla Hoy
5 Pero fue traspasado a causa de nuestra rebeldía,
fue atormentado a causa de nuestras maldades;
el castigo que sufrió nos trajo la paz,
por sus heridas alcanzamos la salud.


No existe ni existirá un dolor más grande que el que Cristo llevó en la cruz. Gracias a ese sacrificio glorioso, hoy somos sanos: primero espiritualmente, recibiendo salvación, y también en nuestro cuerpo, porque Dios obra de diferentes maneras. Sin embargo, Él no quiere que lo busques solo por tu necesidad de sanidad; quiere que lo busques porque lo necesitamos, porque no podemos vivir sin Él. Lo que Jesús hizo en la cruz fue por cada uno de nosotros, y cuando lo reconocemos, viene la verdadera sanidad: espiritual, física, y Dios se glorifica en tu vida y en tu familia.

Oramos:
Amado Dios, hoy te ruego por quien está leyendo esta reflexión. Que pueda amarte por lo que hiciste en la cruz, que tu Espíritu Santo lo toque y lo lleve a rendirse ante ti, reconociendo su necesidad de tu perdón. Sana su corazón, y si hay enfermedad o cualquier carga que lo esté afligiendo, ten misericordia y levántalo. Que lo que hoy está viviendo se convierta en un testimonio más de tu poder y tu fidelidad hacia tus hijos.

Amén.

Ps. Melvin Poncio
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