Es por amor.

 Tomar consejos es una bendición. Nos permite aprender sin tener que pasar por experiencias negativas o dolorosas. Muchas veces creemos que estamos en lo correcto, pero los buenos consejos nos muestran una perspectiva diferente y nos ayudan a evitar el fracaso.
Sin embargo, no todo consejo proviene de Dios. Hay consejos que carecen de dirección divina y pueden llevarnos por caminos equivocados. Cuando no escuchamos la voz de Dios, Él puede usar la corrección—y a veces incluso el castigo—para despertarnos y enderezar nuestra vida. En esos momentos difíciles, podríamos pensar que Dios no nos ama y justificarnos diciendo que somos buenas personas, que trabajamos, que no hacemos daño... pero se nos olvida lo más importante: la relación con Dios.

No todos los consejos son buenos. Algunos vienen de fuentes equivocadas y nos conducen a la destrucción. Pero hay uno que nunca falla: el consejo que viene de la Palabra de Dios.
Si las cosas no están saliendo bien, si sientes que estás siendo corregido por Dios, es tiempo de detenerte, examinar tu corazón, reconocer tus errores y levantarte con firmeza.

Dios es nuestro Padre, y todo lo hace desde el amor. Su corrección no es para destruirnos, sino para restaurarnos y guiarnos hacia su propósito.
"No hay mejor consejo para nuestra vida que la palabra de Dios"

Proverbios 3:11-12
No menosprecies, hijo mío, el castigo de Jehová, Ni te fatigues de su corrección;
Porque Jehová al que ama castiga, Como el padre al hijo a quien quiere.


Ps. Melvin Poncio

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