Escapa del sistema.

Cuando traemos el pasado al presente, inevitablemente surgen recuerdos positivos y negativos. Hoy quiero compartir uno de esos recuerdos: un tiempo en el que me encontraba atrapado en un sistema, no tecnológico, sino religioso, al cual voluntariamente permití que me dominara. Al comenzar a conocer de Dios, descubrí que las figuras y entornos que me rodeaban no siempre influían de manera positiva, sino que muchas veces lo hacían de forma negativa, aunque sin darse cuenta. No pretendo generalizar, pero en la casa de Dios existen dos realidades: quienes tienen una verdadera relación con Él y quienes viven únicamente una religiosidad. Aunque parecen similares, hay una diferencia profunda.

Isaías 29:13
Dios Habla Hoy
13 El Señor me dijo: «Este pueblo me sirve de palabra y me honra con la boca,
pero su corazón está lejos de mí, y el culto que me rinde son cosas inventadas por los hombres y aprendidas de memoria.


En otra versión...

Isaías 29:13
Reina-Valera 1960
13 Dice, pues, el Señor: Porque este pueblo se acerca a mí con su boca, y con sus labios me honra, pero su corazón está lejos de mí, y su temor de mí no es más que un mandamiento de hombres que les ha sido enseñado


Dios me permitió crecer con una madre que vivía una relación genuina con Él, mientras que mi personalidad se inclinaba hacia una religión vacía, donde lo que otros practicaban yo no lo sentía, y lo que otros decían yo lo repetía como parte de un protocolo, pero sin experimentar un verdadero cambio. El profeta Isaías también habló de un pueblo religioso, cuyos labios proclamaban devoción, pero cuyas acciones lo contradecían.

No sé cuál sea tu condición hoy: si vives una relación con Dios o simplemente una religiosidad. El religioso no cambia, se acostumbra, permanece atado; está en la iglesia, pero no es parte de la Iglesia de Cristo. Dios no quiere que seamos religiosos, sino que lo que digamos sea sincero y le dé honra. Él desea una relación constante, que podamos ser auténticos, reconociendo que estamos mal, que nesecitamos un arrepentimiento genuino, nuestra necesidad de Él para vencer cada adversidad, y honrarle como Él lo merece: con obediencia, integridad, humildad y amor hacia el Primero. No caigas en la trampa de la religiosidad; busca una relación viva y verdadera con Dios. Hoy costantemente le pido que me ayude a cada vez más mejorar para darle la gloria y honra a Dios, que es algo que tenemos que hacer costantmente, no conformarnos, sino renorvarnos costantemente en el poder de Cristo Jesús.

Ps. Melvin Poncio
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