
La verdadera alabanza.
La Biblia nos exhorta constantemente a ser verdaderos adoradores de Dios, recordándonos que la adoración va más allá de entonar una canción: es cantar con lo que vivimos. Aunque las canciones se construyen con ritmos, tonos, voces y acordes que les dan forma y armonÃa, lo esencial no es que suenen bien, sino que broten de un corazón sincero. La verdadera alabanza no se mide por su belleza musical, sino por la autenticidad de una vida que honra a Dios. Que lo que cantamos esté respaldado por nuestros actos, y que nuestra existencia misma sea una melodÃa que agrade al Señor con lo que hacemos y cantamos.
Juan 4:23-24
23 Mas la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espÃritu y en verdad; porque también el Padre tales adoradores busca que le adoren. 24 Dios es EspÃritu; y los que le adoran, en espÃritu y en verdad es necesario que adoren.
Ps. Melvin Poncio
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