Las comparaciones

Las comparaciones son algo que generalmente no nos agradan, especialmente cuando se nos compara con alguien que no actúa correctamente; lo sentimos molesto e incluso ofensivo. Sin embargo, debemos recordar que todos somos únicos: Dios nos creó con una identidad diferente, pero con un propósito y una asignación común, que es glorificar su nombre a través de nuestra vida.
Cuando no conocíamos a Dios, las comparaciones podían ser ofensivas y rápidamente respondíamos con argumentos despectivos. Ahora que estamos en Cristo, nuestra actitud frente a las comparaciones debe ser distinta, no igual que cuando vivíamos en el pecado.
Lo único que todos debemos imitar y parecernos es a Cristo. Él es el modelo perfecto, y cada día deberíamos preguntarnos:

¿Me estoy pareciendo más a Cristo?
¿Lo que hago refleja que soy un verdadero hijo de Dios?


Analicemos que, muchas veces, cuando vivíamos en pecado, las comparaciones se hacían con personas que también vivían en pecado. Ahora que estamos en Cristo, quizá nos digan: “Hablas como ellos, te vistes como ellos”. Pero esos “ellos” ya no son los del mundo, sino la iglesia de Cristo, donde todos debemos esforzarnos por parecernos a Jesús.

1 Juan 2:6
El que dice que permanece en él, debe andar como él anduvo.

Números 6:25
Jehová haga resplandecer su rostro sobre ti, y tenga de ti misericordia;

Romanos 12:2
No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta.


Ps. Melvin Poncio
Abrir chat
Hola 👋
¿En qué podemos ayudarte?