
Las intenciones
Los actos que realizamos constantemente reflejan la inteligencia y capacidad que Dios nos dio al crear un cuerpo tan perfecto. Nos llenó de habilidades, destrezas y talentos para hacer cosas sorprendentes. Sin embargo, en algunas ocasiones podemos sentirnos tentados a hacer algo por otra persona no por genuino amor, sino por interés, esperando recibir algo a cambio, con la intención de cobrar ese favor después o condicionarlo.
Este tipo de acciones no son agradables a Dios, porque nacen del egoÃsmo y no de un corazón voluntario. El rey David tuvo una intención que, aunque no ejecutó fÃsicamente, presentó delante del profeta Natán. QuerÃa construirle un templo a Dios para habitar en él. Esa intención, nacida de la gratitud por lo que Dios habÃa hecho en su vida, fue honrada con una gran bendición sobre su familia. David no actuó por conveniencia, sino con sinceridad y reverencia.
2 Samuel 7:8-13
8 Ahora, pues, dirás asà a mi siervo David: Asà ha dicho Jehová de los ejércitos: Yo te tomé del redil, de detrás de las ovejas, para que fueses prÃncipe sobre mi pueblo, sobre Israel; 9 y he estado contigo en todo cuanto has andado, y delante de ti he destruido a todos tus enemigos, y te he dado nombre grande, como el nombre de los grandes que hay en la tierra. 10 Además, yo fijaré lugar a mi pueblo Israel y lo plantaré, para que habite en su lugar y nunca más sea removido, ni los inicuos le aflijan más, como al principio, 11 desde el dÃa en que puse jueces sobre mi pueblo Israel; y a ti te daré descanso de todos tus enemigos. Asimismo Jehová te hace saber que él te hará casa. 12 Y cuando tus dÃas sean cumplidos, y duermas con tus padres, yo levantaré después de ti a uno de tu linaje, el cual procederá de tus entrañas, y afirmaré su reino. 13 Él edificará casa a mi nombre, y yo afirmaré para siempre el trono de su reino.
Dios se agrada de aquello que nace del corazón y no del interés. Que nuestras obras sean fruto de agradecimiento, no de manipulación.
Ps. Melvin Poncio
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