Las prioridades vs opciones

Eclesiastés 3:1
Todo tiene su momento oportuno; hay un tiempo para todo lo que se hace bajo el cielo.


Todos llevamos una vida llena de compromisos: personales, laborales, familiares y muchos otros que surgen en el camino. A menudo decimos “no tengo tiempo”, y sí, en parte puede deberse a la falta de organización. Entre tantas responsabilidades, es fácil que algunas cosas queden fuera de la agenda. Sin embargo, esa excusa no debería aplicarse a todo.

Hay asuntos que pueden esperar: lo material, lo personal, incluso ciertos planes. Pero hay algo que no debe postergarse jamás: nuestra relación con Dios. Él no desea escuchar de nosotros que no tenemos tiempo para orar, leer la Biblia o congregarnos. A veces se nos dificulta asistir a cada servicio, pero jamás debemos dejar de alimentarnos espiritualmente. La oración y la Palabra son nuestro sustento diario, el corazón de nuestra devoción.
¿Cuántas veces nos preguntamos por qué tuvimos un mal día, una mala noticia o un problema inesperado? Tal vez, si antes de iniciar nuestras labores hubiéramos buscado a Dios, nuestra perspectiva sería distinta. Cuando comenzamos el día con oración, pidiendo dirección y protección, todo cambia. No necesariamente los hechos, pero sí cómo los enfrentamos.

No permitas que el tiempo controle lo esencial. Muchas veces, la “falta de tiempo” no es real; es una consecuencia del desorden y la falta de disciplina. Cultiva una vida organizada, con prioridades claras, y hallarás una comunión más profunda con Dios. Recuerda: las prioridades no se negocian, las opciones sí. Las prioridades son parte de nuestra esencia; las opciones, elecciones que se pueden mover.

Entonces… ¿está Dios siendo tu prioridad, o solo una opción cuando te acuerdas o lo necesitas?
Si no es tu prioridad aún, hoy puedes decidir comenzar de nuevo.

Mateo 6:33
Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.


Ps. Melvin Poncio

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