
No evadas.
Salmos 139
Oh Jehová, tú me has examinado y conocido. Tú has conocido mi sentarme y mi levantarme; Has entendido desde lejos mis pensamientos. Has escudriñado mi andar y mi reposo, Y todos mis caminos te son conocidos.
Pues aún no está la palabra en mi lengua, Y he aquÃ, oh Jehová, tú la sabes toda.
Detrás y delante me rodeaste, Y sobre mà pusiste tu mano. Tal conocimiento es demasiado maravilloso para mÃ; Alto es, no lo puedo comprender.
David conocia que no hay nada oculto delate de Dios. Nunca podremos evadir lo que nos toca vivir. A veces, eludir lo que debemos confrontar solo prolonga aquello que creemos haber superado. Evadir es intentar tomar ventaja en aquello que, por integridad y fe, debemos enfrentar y reparar.
No hay justificación ante Dios por cada palabra que decimos o por cada decisión que tomamos. Un dÃa nos presentaremos delante de Él, y ese encuentro debe ser agradable, hermoso, único. Que no haya nada que nos avergüence, porque Él ya sabe lo que hicimos… Él conoce lo que somos.
Todos fallamos. Buscamos la perfección en Cristo, pero nuestra fragilidad humana no debe convertirse en excusa para repetir lo mismo una y otra vez, ni para evitar lo que sabemos que debemos corregir.
Dios ha dejado su Palabra como luz en medio de cada desafÃo. En toda situación hay una palabra de esperanza, una promesa, una reprensión, una exhortación. Es a través de su Palabra que Él nos revela lo que hay que restaurar. Lo que quizás estamos evadiendo. Lo que no queremos enfrentar.
Tal vez sea una falta de perdón. Un pecado que no puedes dejar. Un problema que sabes que sigue ahà y que no cambiará si no decides rendÃrselo a Dios.
No lo sigas evadiendo. PÃdele ayuda. Con su fuerza, podrás confrontarlo y vencerlo.
Ps. Melvin Poncio
Descubre más publicaciones