No te dejes vencer.

Un abrazo fuerte en este hermoso día. Aunque no sabemos cómo terminará, sí podemos tener la seguridad de que Dios está con sus hijos. Tenemos una promesa en la Biblia: “En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo” (Juan 16:33).
La vida nos presenta días inusuales: algunos llenos de alegría y otros cargados de preocupación. Por eso es vital mantener una relación firme con Dios, para que cuando lleguen los desafíos podamos estar de pie y vencer, sin permitir que las circunstancias nos derroten.

1 Samuel 17:37-39
37 Añadió David: Jehová, que me ha librado de las garras del león y de las garras del oso, él también me librará de la mano de este filisteo. Y dijo Saúl a David: Ve, y Jehová esté contigo.


Todos conocemos la historia de David y Goliat: lo que parecía imposible se volvió posible por el poder de Dios. Así también vendrán días en los que se nos presentará nuestro propio “Goliat”: problemas familiares, laborales, espirituales, emocionales, incluso dentro de la persona que menos imaginamos. Todos ellos buscan desestabilizarnos, atemorizarnos y hacernos dudar de quién está con nosotros.

Debemos tener claro que si no caminamos como Dios quiere, no podremos obtener sus promesas ni permitirle pelear nuestras batallas. Muchas de esas luchas son consecuencia de nuestra desobediencia, pero aun en medio de ellas, Dios desea glorificarse primero en nuestra vida, antes que en la situación que enfrentamos.
No te dejes vencer por lo que atravieses. Cada batalla, cada gigante que se levanta contra nosotros, es una oportunidad para dar testimonio del Dios poderoso que libra a sus hijos y los hace victoriosos. Que el tiempo en medio de la batalla nos lleve a depender más de Él y menos de nosotros mismos.

¡Adelante, sigue avanzando! No te dejes vencer ni pelees esa batalla solo. Toma la posición que Dios quiere para ti como hijo suyo, y permite que Él tenga el control de tu vida. Si Dios está en el asunto, significa que aún no ha terminado contigo.
¡Ya eres hijo! Toma tu posición y verás todo de manera diferente.
Y si aún no eres hijo de Dios, hoy es un día de salvación para tu vida. Hoy mismo puedes tomar la decisión de recibirlo y convertirte en su hijo. ¡Toma esa decisión y tu vida será transformada!

Ps. Melvin Poncio

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