
Ordenando la prioridad
Muchas veces nos sucede que, entre tantas ocupaciones, terminamos acumulando tareas y descuidando lo verdaderamente importante. Cuando no logramos hacerlo, solemos decir: “no me quedó tiempo”. Sin embargo, en realidad sí había tiempo; lo que faltó fue orden y prioridad. Y dentro de lo más importante está apartar un momento para Dios. No es que Él lo exija de nosotros, sino que nosotros lo necesitamos para nuestro propio beneficio: personal, espiritual y emocional.
Mateo 6:33
Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.
Hay principios bíblicos que Dios nos dejó. Todos deseamos que nos vaya bien, pero eso no sucederá si no aplicamos la prioridad de Dios en nuestra vida. Muchas veces queremos que Él nos ayude, pero no lo tenemos como nuestra prioridad. Solo cuando ponemos a Dios en primer lugar, su respaldo y bendición se manifiestan en nosotros.
Una señal clara de que no estamos comenzando bien el día es preguntarnos:
¿ya oraste?------- ¿ya leíste la Biblia?
Si tu respuesta es negativa, o si solo hiciste una de las dos cosas, eso te invita a reorganizarte para que Dios sea tu prioridad. Tener cada día un momento para Él es una decisión, y esa decisión te convertirá en una persona con determinación, seguridad, paz, confianza en Dios, templanza en momentos desafiantes, y mucho más. No dejes a Dios para un ratito: haz que cada día sea una prioridad, aunque al inicio cueste empezar
Te comparto algunos consejos prácticos:
Ora diferente: si lo haces de rodillas, prueba orar de pie; si lo haces de pie, ora sentado; acompáñalo con una alabanza de adoración de fondo, cuéntale lo que te cuesta y pídele ayuda.
Lee los evangelios: puedes empezar con uno, te recomiendo Lucas; toma un capítulo cada día.
¡Ánimo! Tú puedes vencer lo que el enemigo quiere quitar: tu relación con Dios.
Ps. Melvin Poncio
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