
Paciente o inpaciente
Salmos 40:1-2
Pacientemente esperé a Jehová, Y se inclinó a mÃ, y oyó mi clamor. Y me hizo sacar del pozo de la desesperación, del lodo cenagoso;
Puso mis pies sobre peña, y enderezó mis pasos
Lo opuesto a la paciencia es la desesperación: ese estado en el que nada logra calmarnos hasta que lo que anhelamos se resuelve o finalmente pasa. La paciencia, en cambio, es la capacidad de mantener la calma en medio de la incertidumbre, sin ver aún lo que deseamos, pero creyendo firmemente que Dios escucha nuestras oraciones y obrará en su tiempo perfecto.
El salmista David, el rey escogido por Dios, también enfrentó momentos de impaciencia. Sin embargo, a medida que su relación con Dios se fortalecÃa, aprendió a esperar con fe. Dios, en su fidelidad, nos enseña a cultivar la paciencia y a confiar en que Él nos librará de toda desesperación.
No sé qué situación pueda estar inquietando tu corazón hoy, pero te animo a orar. Entrégale tus cargas a Dios, y Él te dará la paz necesaria para esperar con paciencia lo que está preparando para ti.
Ps. Melvin Poncio
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