¿Qué herencia te dejó?


Cuando pensamos en herencia, nuestra mente suele asociarla rápidamente con posesiones materiales recibidas de otros: un regalo, un legado que alguien nos deja. Sin embargo, no todos cuentan con patrimonios familiares para transmitir, y en esos casos muchos padres se esfuerzan por brindar a sus hijos una buena formación académica, con estudios universitarios o al menos diversificados, para que puedan alcanzar una posición laboral estable y construir su propio patrimonio. Eso es válido y digno de reconocimiento, pues siempre es bueno buscar la manera de crecer y superarnos.

1 Pedro 1:4
Nueva Traducción Viviente
4 y tenemos una herencia que no tiene precio, una herencia que está reservada en el cielo para ustedes, pura y sin mancha, que no puede cambiar ni deteriorarse.


Pero más allá de una herencia física como un inmueble o una dirección académica sólida, Dios desea que los padres guíen a sus hijos hacia una herencia incorruptible. Una herencia que no se desgasta ni pierde valor: la que Cristo nos ofrece.
El día que ya no estemos en esta tierra, lo más valioso que nuestros hijos puedan decir no será: “Mi padre me dejó una gran propiedad” o “Me dio los estudios que quería”, sino: “Nunca dejó de llevarme a buscar a Dios, para que no me apartara de Él”.
Eso es lo que Dios quiere: que tú y yo, más allá de las cosas materiales y efímeras, dejemos a nuestras generaciones el camino que conduce a la vida eterna en Cristo Jesús. Esa es la herencia más grande, la que permanece para siempre.

Ps. Melvin Poncio

Abrir chat
Hola 👋
¿En qué podemos ayudarte?