Recordar en los desafíos.

Cuando la enfermedad se manifiesta o el pecado intenta entrar, es en ese momento donde nuestra fe debe hablar más fuerte que el temor. El enemigo siempre buscará sembrar incredulidad para apagar nuestra esperanza y desconectarnos del poder de Dios. Pero cuando oramos y nos apoyamos en Su Palabra, algo se activa en lo espiritual. Aunque no siempre sintamos lo que estamos orando, tomar una promesa divina como guía nos fortalece para creer, avanzar y resistir, incluso cuando la lógica nos dice que no hay salida.

El poder del sacrificio en la cruz es el acto más grandioso que ha ocurrido sobre la tierra. No solo nos ofrece sanidad espiritual, sino que también libera sanidad integral a través de su obra redentora. Ese poder sigue activo hoy, obrando en el corazón que cree: trayendo sanidad al alma, restauración a las familias, perdón de pecados, y milagros tanto físicos como espirituales. La cruz no fue solo un evento histórico, sino una fuente viva de gracia que transforma cada rincón de nuestra existencia.

Isaías 53:4-5
4 Ciertamente llevó él nuestras enfermedades, y sufrió nuestros dolores; y nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Dios y abatido. 5 Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados

Ps. Melvin Poncio

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