
Reinicio con Dios.
En cada inicio de año nos encontramos con un cúmulo de emociones y expectativas. Pensamos en lo que queremos lograr, en los sueños que deseamos alcanzar con la ayuda de Dios. Sin embargo, no podemos ignorar que el calendario cambió, pero las deudas siguen; que el tiempo avanzó, pero los problemas continúan, incluso con mayor intensidad.
A veces sentimos que es demasiado para nosotros. Nos preguntamos cómo vamos a terminar el año cuando lo que más recordamos son las cosas negativas: la falta de oportunidades, las limitaciones académicas, las dificultades sociales. Todo esto puede llevarnos a pensar que soñar con algo mejor es solo una ilusión, y que la realidad será simplemente otro año más, quizá incluso peor que los anteriores.
No sé cuál sea tu vivencia hoy, pero si piensas que no podrás seguir adelante, quiero recordarte que en la Biblia encontramos ejemplos de personas que tuvieron un reinicio divino. Cuando tomamos decisiones valientes y determinantes, Dios nos regenera y nos da la oportunidad de empezar de nuevo. Lo que parece imposible para nosotros, es totalmente posible para Él.
Rut 1:16
16 Respondió Rut: No me ruegues que te deje, y me aparte de ti; porque a dondequiera que tú fueres, iré yo, y dondequiera que vivieres, viviré. Tu pueblo será mi pueblo, y tu Dios mi Dios.
La historia de Rut y Noemí comienza con una familia común, pero todo cambia de repente: sus seres amados mueren y solo quedan la suegra con sus nueras. Para ellas, la vida parecía haber perdido sentido. Sin embargo, Rut tomó una decisión valiente: seguir al Dios verdadero y renunciar a su vida pasada. Ese paso de fe le abrió un reinicio glorioso, pues Dios la llevó a un lugar de honra, vinculándola con el pueblo y la realeza de Israel.
No cargues solo lo que ya no puedes soportar. No sigas soñando en solitario. Pídele a Dios que te ayude a reiniciar lo que tú no puedes cambiar, y verás cómo encontrarás descanso en Él. Este inicio de año es una oportunidad para creer que puedes lograr cosas que ni imaginas, con la bendición y el favor de Dios. Pero recuerda: para que eso suceda, también se requieren acciones propias.
“Buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas” (Mateo 6:33).
“Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar” (Mateo 11:28).
“Y todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres; sabiendo que del Señor recibiréis la recompensa” (Colosenses 3:23-24).
Ps. Melvin Poncio
Descubre más publicaciones