
Siendo entendidos en el tiempo.
Es lamentable que en nuestro paÃs, Guatemala y en muchos paises, los Ãndices de violencia, inseguridad y otros factores sociales estén aumentando cada vez más. Aquellas noticias que antes nos sorprendÃan por su gravedad, hoy se han multiplicado a gran escala. El enemigo está tomando más vidas para su servicio, y esto nos revela una realidad espiritual muy seria: un nivel alarmante de desenfreno en la maldad.
Estamos viendo sucesos que antes eran impensables: niños quitándose la vida, jóvenes enfrentando crisis de identidad más profundas, matrimonios rompiéndose con mayor frecuencia, problemas climáticos, económicos, guerras y una generación que parece acostumbrarse al caos.
SALMOS 57:1-3
Ten compasión de mÃ, Dios mÃo, ten compasión de mÃ,
pues en ti busco protección. Quiero protegerme debajo de tus alas hasta que el peligro haya pasado. Voy a clamar al Dios altÃsimo, al Dios que en todo me ayuda.
Tú y yo, que conocemos a Dios, debemos clamar por misericordia para nuestras vidas y familias, y orar por nuestra nación. Que el Señor transforme los corazones corrompidos y que Su poder se manifieste en aquellos que hoy están atados.
Pueblo de Dios, no dejemos de orar cada vez que salgamos de casa. Caminamos en un mundo desenfrenado en la maldad, pero sabemos que solo con Dios podemos permanecer firmes. Recordemos también interceder por quienes están cautivos, porque en algún momento nosotros también lo estuvimos.
El salmista David, el cantor de Jehová, nos recuerda la importancia de clamar por Su misericordia. Que ese clamor sea constante en nuestras vidas.
Ps. Melvin Poncio
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