¿Te esta pasando?

A lo largo de la historia, los seres humanos tendemos a olvidarnos de Dios. Quizás no en el sentido literal de desconocer quién es Él, sino en el hecho de perder la pasión por Su presencia, dejar de agradarle con nuestros actos y elegir caminos que sabemos no son correctos, intentando evadirlo. Olvidar a Dios es no honrarlo, darle prioridad a otras cosas que parecen más importantes y darle el último lugar en nuestros pensamientos.

Podríamos enumerar muchas actitudes que surgen de este olvido. En tiempos de Jeremías, Dios dio una palabra fuerte al pueblo que, al igual que hoy, se estaba apartando de Aquel que lo sostiene y posee todo. No es que Dios no estuviera presente, sino que lo buscaban solo en su conveniencia, pero no en obediencia.

El pueblo de Israel refleja nuestra propia condición: caemos en ese mismo estado. Amado hermano que lees esta reflexión, te invito a meditar: ¿has dejado de orar?, ¿has dejado de leer la Biblia?, ¿has dejado de congregarte?, ¿has permanecido en el mismo pecado o has vuelto a caer en él?, ¿has perdido la pasión por Dios?, ¿has pensado en abandonar Sus caminos porque parecen complicados?, ¿te has sentido desanimado o confundido?

Sea cual sea tu situación, recuerda que solo hay un Dios verdadero, fiel y constante, que nunca cambia para con Su Palabra. Si hacemos lo que Él demanda en ella, veremos cómo la honra que le damos se convierte en honra para nosotros, y jamás quedaremos avergonzados. No es fácil, pero sí es posible levantarnos de cualquier circunstancia. En este pasaje, Dios confrontó al pueblo, pero también les mostró lo que quería hacer si se volvían a Él.

Jeremías 3:12-15

Nueva Biblia de las Américas
12 Ve y proclama estas palabras al norte, y di: “Regresa, infiel Israel”, declara el Señor, “No te miraré[a] con ira, Porque soy misericordioso”, declara el Señor; “No guardaré rencor para siempre. -”Solo reconoce tu iniquidad,
Pues contra el Señor tu Dios te has rebelado, Has repartido tus favores[b] a los extraños bajo todo árbol frondoso, Y no has obedecido Mi voz”, declara el Señor.
“Vuelvan, hijos infieles”, declara el Señor, “porque Yo soy su dueño, y los tomaré, uno de cada ciudad y dos de cada familia, y los llevaré a Sión”. Entonces les daré pastores según Mi corazón, que los apacienten con conocimiento y con inteligencia.


Ps. Melvin Poncio

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