
Una decisión.
Cada dĆa tomamos decisiones. Algunas tan cotidianas que ni siquiera les damos importancia: quĆ© comer, cómo pasar el dĆa libre, si cambiar de trabajo o no. Muchas de estas decisiones se hacen casi en automĆ”tico, sin reflexión profunda. Otras parecen mĆ”s cruciales, pero incluso en ellas, rara vez buscamos la guĆa de Dios. A veces lo mencionamos āāen el nombre de Diosāā como si fuera un amuleto, una fórmula vacĆa, sin verdadera relación ni dependencia de Ćl.
Sin embargo, entre todas las decisiones que tomamos y seguiremos tomando, hay una que supera a todas en importancia: la decisión de seguir a JesĆŗs. Esta elección transforma nuestra manera de ver la vida, de enfrentar el futuro, de entender el propósito. Dios no obliga a nadie; Ćl desea que tomemos esa decisión de manera voluntaria, con fe y convicción.
La Biblia nos presenta la historia de la familia de Lot, que vivĆa en Sodoma y Gomorra, ciudades marcadas por una maldad tan profunda que Dios decidió destruirlas. En su misericordia, envió dos Ć”ngeles para rescatar a Lot y su familia. Lot no fue sacado a la fuerza; Ć©l tomó una decisión ante el peligro inminente. Pero su esposa, en el camino, se arrepintió de haber salido. Miró atrĆ”s, volvió su corazón a lo que habĆa dejado⦠y ese regreso le costó la vida.
GƩnesis 19:12-14
12 Y dijeron los varones a Lot: ĀæTienes aquĆ alguno mĆ”s? Yernos, y tus hijos y tus hijas, y todo lo que tienes en la ciudad, sĆ”calo de este lugar; 13 porque vamos a destruir este lugar, por cuanto el clamor contra ellos ha subido de punto delante de JehovĆ”; por tanto, JehovĆ” nos ha enviado para destruirlo. 14 Entonces salió Lot y habló a sus yernos, los que habĆan de tomar sus hijas, y les dijo: Levantaos, salid de este lugar; porque JehovĆ” va a destruir esta ciudad. Mas pareció a sus yernos como que se burlaba.
Todos enfrentaremos la muerte. Y si nunca tomamos la decisión de seguir a JesĆŗs, habremos ignorado la decisión mĆ”s trascendental de todas. Todo en esta vida es pasajero, efĆmero. Pero una sola decisión āla de seguir a Cristoā determinarĆ” el lugar donde estaremos por la eternidad.
Ps. Melvin Poncio
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