
Una iglesia visible o no invisible.
Efesios 4:1-6
4 Por eso yo, prisionero en el Señor, les exhorto a que anden como es digno del llamamiento con que fueron llamados: 2 con toda humildad y mansedumbre, con paciencia, soportándose los unos a los otros en amor, 3 procurando con diligencia guardar la unidad del EspÃritu en el vÃnculo de la paz. 4 Hay un solo cuerpo y un solo EspÃritu, asà como han sido llamados a una sola esperanza de su llamamiento. 5 Hay un solo Señor, una sola fe, un solo bautismo, 6 un solo Dios y Padre de todos quien es sobre todos, a través de todos y en todos.
El apóstol Pablo, en su carta a los Filipenses, nos entrega un mensaje especial dirigido a la iglesia, que somos nosotros. No fue escrito solo para aquella época, sino también para la nuestra. En él se nos recuerda la necesidad de vivir en unidad, paciencia y humildad unos con otros. Estas virtudes no nacen de nuestra propia fuerza, sino del EspÃritu Santo, quien es el verdadero dador de la unidad en la iglesia. A lo largo de la historia, desde los comienzos narrados en Hechos, el enemigo ha intentado destruir la iglesia, porque sabe que si lo logra, triunfa. Sin embargo, hasta hoy no lo ha conseguido, porque el EspÃritu Santo permanece en medio de la iglesia, sosteniéndola y guiándola.
1. ¿Quiénes somos la iglesia?
- Somos el cuerpo de Cristo (1 Corintios 12:27).
- Somos llamados a ser luz del mundo y sal de la tierra (Mateo 5:13-14).
2. ¿Cuál es la confusión del mundo al identificar la iglesia?
- La verdadera iglesia es la familia de Dios, formada por quienes hacen su voluntad (Mateo 12:50).
3. ¿Quién no es la iglesia?
- No son iglesia quienes solo asisten a reuniones sin haber nacido de nuevo en Cristo.
- Tampoco quienes rechazan la autoridad de la Palabra de Dios y viven en desobediencia.
4. ¿Qué es una iglesia visible en este mundo?
- Es la comunidad de creyentes que vive y refleja el evangelio en su entorno.
- Una iglesia visible se reconoce por su amor, unidad y testimonio (Juan 13:35).
La verdadera pregunta es: ¿Dónde estás tú?
- Si ya eres parte de la iglesia visible, tu llamado es a permanecer firme y dar fruto.
- Si aún no lo eres, hoy es el tiempo de recibir a Cristo y unirte a su cuerpo, porque el EspÃritu Santo sigue sosteniendo y edificando la iglesia.
Ps. Melvin Poncio
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