
Una pregunta inusual
El día de ayer, en un tiempo de oración con la Pastora Diana Pérez, se compartió un tema profundo y a la vez desafiante: ‘¿Qué es lo que Dios quiere de mí?’. Antes de continuar, quiero decirte que es vital que cada uno de nosotros se haga esa pregunta.
Tenemos la costumbre de pedir por nuestras necesidades, deseos, anhelos, por otras personas o por el favor de Dios. Y claro, esto es válido: la Biblia nos enseña a presentar rogativas y oraciones, y Dios, en Su soberanía, responde conforme a Su voluntad. Sin embargo, no podemos limitarnos solo a pedir sin antes reconocer a Aquel que merece toda honra.
Dios no necesita nada de nosotros, pero sí quiere que tengamos presente que la oración verdadera nace de una relación con Él. Los siervos y siervas que sobresalieron en la Biblia tenían algo en común: una relación íntima con Dios, amor genuino, obediencia, consagración, humildad y entrega total. Esto parece difícil de cumplir, pero no es posible por nuestras fuerzas humanas, sino por el poder del Espíritu Santo.
Apocalipsis 2:4-5
4 Pero tengo contra ti, que has dejado tu primer amor. 5 Recuerda, por tanto, de dónde has caído, y arrepiéntete, y haz las primeras obras; pues si no, vendré pronto a ti, y quitaré tu candelero de su lugar, si no te hubieres arrepentido.
Cuidemos ese primer amor, que no se apague. Cuando amamos a Dios lo hacemos por gratitud y pasión, no por compromiso, sino por amor al que nos ama incondicionalmente. Por eso, en las cartas a las iglesias en Apocalipsis, la mayoría recibieron correcciones, excepto dos; y una de ellas fue reconocida porque no había dejado su primer amor.
No dejemos ese primer amor por Dios. Si lo has dejado, o aún no lo has experimentado, oremos juntos:
Amado Dios, quien esté leyendo este mensaje es porque Tú le estás hablando. Permite que pueda experimentar ese amor verdadero hacia Ti. Despierta en el corazón de quien nunca lo ha sentido el deseo de amarte. Y a quien dejó que ese amor se enfriara, ayúdale a volver a ese primer amor. Que seas Tú el centro de su vida, en el nombre de Jesús. Amén.”
Ps. Melvin Poncio
Descubre más publicaciones